Dentro de la bola de nieve del escritorio de mi padre había un pingüino con una bufanda a rayas rojas y blancas. Cuando yo era pequeña, mi padre me sentaba en sus rodillas y cogía la bola de nieve. La ponía al revés, dejaba que la nieve se amontonara en la parte superior y le daba rápidamente la vuelta. Los dos contemplábamos cómo caía la nieve poco a poco alrededor del pingüino. El pingüino estaba solo allí dentro, pensaba yo, y eso me preocupaba. Cuando se lo comenté a mi padre, dijo: “no te preocupes susie; tiene una vida agradable. Está atrapado en un mundo perfecto”.
¿Un mundo perfecto?¿Vivir dentro de una bola de cristal? quizás sea posible dada esa condición, pero nosotros no podemos vivir en una burbuja sin interacción con el medio, nuestros problemas tendemos a expresarlos e inconscientemente o conscientemente afectamos a otros, ¿cuál es la solución? ¿Ser un ser que no sea afectado por nada y olvidar rápido? púes no, gozamos de sentimientos y no es fácil desprenderse de las cosas, pero si podemos aprender y recordar el pasado como experiencias de vida que nos hacen crecer, creo que en ésta vida venimos a aprender, a crecer espiritualmente, ése es el propósito de nuestras vidas y cada uno de nosotros lo hará bajo una diferente vida, familias, amigos, estrato social, económico, con diferentes, actitudes, motivación, talentos, fortalezas, oportunidades en la vida, fracasos, debilidades y amenazas... etc. Un mundo perfecto no tiene porque ser el mejor, cada uno vive realidades distintas que han sido marcadas por nuestras vivencias, experiencias, recuerdo, amores, deseos, metas, decepciones... creo que en éste mundo no se puede acceder a éste llamado "mundo perfecto", pero lo podemos hacer lo más parecido a lo que queremos, sólo depende de nosotros. Este logro lo veo difícil como los seres imperfectos que somos, nos falta crecer espiritualmente, desprendernos, saber amar y cuando digo "amar" es no de la manera egoísta, saber perdonar, olvidar y aprender, vivimos con remordimientos y aveces cosas tan simples nos afectan el doble, si fuésemos capaces de escuchar diferentes experiencias de vida notaríamos que nada es tan terrible, hay soluciones, hay maneras de abordar los problemas.
Creo que uno de los grandes problemas de nosotros los humanos es que no nos damos el tiempo de escuchar al del lado, somos tan egocéntricos que no nos damos un pequeño tiempo de que quizás con escuchar a tu amigo, conversar con un familiar o quizás tan sólo con sonreír puedes cambiar el día de alguien.
*Nada trajiste, nada te llevarás, sólo lo que había adentro* (8)







